Victima o Responsable
Víctima o Responsable El ser víctima puede ser una buena excusa para no hacer lo que queremos hacer o tenemos miedo de hacer. Es más fácil encontrar razones sobre por qué son las cosas como son que buscar lo que está dentro de nuestras posibilidades para que sean mejor. Puede existir algún tipo de ganancia con esta postura de víctima. ¿Puedes ver como en realidad te estás engañando a ti mismo? La posibilidad de alcanzar tus sueños está muy relacionada con esto. Si eres una víctima es muy difícil que alcances tus objetivos, puesto que siempre va a existir alguien que te pueda poner un obstáculo. Cuando te sientes responsable, tu actitud hacia la vida es distinta. Sientes que tienes poder para producir resultados independientemente de lo que suceda. Estás comprometido a examinar posibilidades para hacer de cada desafío un peldaño más para conservar tu bienestar físico y emocional. |
| Escuchar comprometidamente para enriquecer nuestras relaciones Por Damian Goldvarg La dificultad para escuchar a los otros es una de las causas principales para la disolución de parejas, relaciones familiares y laborales. En este artículo analizaremos los elementos de una escucha comprometida para poder desarrollar relaciones extraordinarias. Partimos de la premisa que para comunicarnos efectivamente es más importante escuchar que hablar. Aunque toda nuestra vida nos hayamos enfocado en el expresar nuestras ideas apropiadamente para asegurarnos que los otros entendían nuestro punto de vista, nuestra escucha es realmente la clave para comunicarnos efectivamente. Lo que escuchamos puede abrir o cerrar posibilidades en nuestras vidas. Podemos diferenciar el oír (puramente biológico) del escuchar, en el que agregamos el factor de demostrar entendimiento, es decir interpretar el mensaje. Por lo general no dedicamos mucho tiempo a entender este proceso de interpretación. El problema es que lo que se dice no es necesariamente lo que se escucha. Rafael Echeverria en su libro Ontología del Lenguaje dice: “Nosotros decimos lo que decimos y los demás escuchan lo que escuchan, decir y escuchar son fenómenos diferentes”. Esto implica que hasta que no nos cercioramos que el otro interpretó nuestro mensaje de la misma manera que nosotros queríamos, no estamos seguros que nos hayan entendido. De la misma manera, hasta que no chequeamos que interpretamos lo que nos dijeron apropiadamente, no podemos estar seguros que entendimos. En investigaciones sobre comunicación, se ha demostrado que cuándo se le pregunta a la gente si creen que escuchan bien, la mayoría contesta que sí, pero cuándo se les pregunta si creen que los demás los escuchan bien a ellos, la mayoría responde que no! Lamentablemente, no dedicamos suficiente tiempo a corroborar entendimiento (tanto como de lo que dijimos como de lo que nos dijeron) y como resultado nuestras relaciones sufren y podemos perder posibilidades interesantes de desarrollar, mejorar o enmendar relaciones. El explorar las intenciones del otro en sus mensajes puede hacer una diferencia muy grande cuando nos comunicamos. Si en vez de saltar a conclusiones o hacer juicios inmediatos a los comentarios de los otros nos tomamos unos minutos para hacer preguntas que nos permitan entender sus comentarios nos podemos evitar muchos problemas. El hacer buenas preguntas es una característica de las personas que escuchan comprometidamente y una estrategia clave para mejorar nuestra comunicación. Otra estrategia para que nos escuchen como queremos que nos escuchen es pedirle al otro que nos escuche como nosotros queremos. ¿Cómo hacemos eso? Por ejemplo podemos decirle a nuestra pareja: “Te voy a decir algo porque te quiero y me gustaría que me escuches desde un lugar de amor, no como crítica, sino como un mensaje de alguien que te quiere, quiere lo mejor para ti y cree que si haces este cambio podrías ser más efectivo en tus relaciones, trabajo, etc. Mi sugerencia es…”. A esto lo llamamos preparar la escucha del otro y permite que el otro ponga atención en el aspecto que nosotros queremos. Otro ejemplo para un jefe al que le queremos dar retroalimentación: “Me gustaría hacerle un comentario pero lo pido que me escuche como alguien comprometido con nuestra organización, que quiere ofrecer el mejor servicio posible a nuestros clientes, y desde este lugar de compromiso me gustaría pedirle si es posible…”. El poder preparar un preámbulo para que nos escuchen como nosotros queremos puede hacer una diferencia muy grande en el diálogo. Escucha comprometida también significa enfocarnos en el que nos está hablando, dejar de lado nuestras preocupaciones, lo que tenemos que hacer, lo que nos pasó por la mañana, y estar presente. Escucha comprometida significa estar presente al otro, no solo en cuerpo pero también con nuestros pensamientos, poniendo energía en entenderlo y asegurarnos que entendimos lo que intentaba comunicar |


